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Charla de Hugo Azcurra, sobre el Imperialismo Financiero (Santiago, Chile, 2011)

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En primer lugar es para mí  un placer y un honor estar en la casa de los trabajadores de la Universidad Diego Portales de Chile.

El tema que vamos a tratar de exponer es, en mi opinión, candente, actual, pero no es nuevo. Actualidad no es en este caso, sinónimo de novedad.

Imperialismo y Socialismo

El imperialismo financiero

La cuestión del imperialismo, cuál es el nivel de su evolución hoy y su relación con el socialismo, es tema de vigencia y de enorme importancia teórica y política. Como sabemos al respecto hay una enorme cantidad de  información, de bibliografía, artículos, notas, papers, ensayos, etc. en los centros universitarios e institutos académicos de investigación.

De manera que o solo no ha perdido actualidad  y no solo no es novedad, sino que, al menos en lo que yo entiendo, en estas últimas tres décadas el imperialismo, desde el punto de vista económico, ha arribado, ha alcanzado una nueva etapa. Todos sabemos que el imperialismo ha sido definido por Lenín como una fase superior del capitalismo, y que esa definición en los términos que todos la conocemos, fue considerada por él como una unión entre capital bancario y capital industrial.

Esta concepción analítica tiene ya más de un siglo de vigencia, sin embargo esta fase ha quedado ampliamente superada por lo que yo llamo una nueva etapa del imperialismo, que lo he  denominado imperialismo financiero.  Un término, una expresión que no parece ser una denominación para nada novedosa, pero que apunta a tratar de situar y responder una pregunta, un interrogante de este tipo: exactamente ¿qué es el capital financiero imperialista?, no el aspecto puramente político, sino en el ámbito estrictamente económico.

El capital financiero como totalidad

Intento señalar que ese capital financiero, o imperialista financiero,  es la representación más genuina del capital como una totalidad, como un conjunto, como un todo, ante la diversidad individual de los capitales. Es la unidad como capital pero también como comportamiento de clase, en su cúspide social como oligarquía financiera. Ante la existencia múltiple de esta diversidad inmediata, pues, aparece, se nos presenta el imperialismo financiero como un conjunto poderoso que representa esa totalidad de intereses económicos que condensa, en su cúspide, los intereses de la clase capitalista más reaccionaria, más retrógrada y sangrienta.

Se puede disentir con esta descripción y con su definición y, de hecho, es lo sucede a menudo entre quienes se dedican al estudio del capitalismo y la burguesía, señalando por ejemplo que esta clase, la clase burguesa, capitalista, financiera, no puede ser caracterizada sólo como una cúspide oligárquica financiera y es cierto, pero esa cúspide oligárquica financiera es la que maneja, domina, decide e impone a toda la sociedad burguesa a nivel mundial, es su “líder” casi diríamos.

Superestructura del capital ficticio

Es pues, en realidad el summun del capital ficticio, que se ha subido por así decir, se ha montado en relación al resto de los capitales que funcionan como individualidad, el capital comercial, el capital industrial, el capital agrario, que constituyen fracciones que el capital imperialista financiero concentra como unidad económica y unidad política de la clase capitalista en su sentido más general. Este capital es una superestructura financiera del capital como sujeto dominante de la sociedad. Sabemos que el imperialismo es la superestructura del capitalismo, pues, sobre ella el capital ha creado una nueva superestructura: es la del “imperialismo financiero” cúspide suprema del capital ficticio: se dirá ¡superestructura de una superestructura! Parece más una extravagancia que otra cosa. Sin embargo no lo es: por ser tal allí se encuentra su fragilidad económica pero también su impacto devastador cuando hace crisis.

Con su omnipotencia domina y dicta los pasos de los procesos de la producción y reproducción de  la vida material de la sociedad en la actualidad a nivel mundial, por más lejos que geográficamente se encuentren los pueblos y países. Este capital imperialista financiero que se inicia, diríamos,  hasta modestamente como capital ficticio y que no es nuevo, sin embargo se ha ido superando en sus operaciones y movimientos, ya no es solo intermediación bancaria en las transacciones normales del capitalismo tal como lo fuera hace 200 años. Tampoco es un simple facilitador de las inversiones de las empresas, o sea como ellas por ejemplo en lugar de utilizar capital propio les conviene utilizar capital ajeno, endeudándose. Es facilitar las inversiones, el endeudamiento a través de capital ajeno, es ésta una modalidad de la estafa mutua entre capitales y empresarios que la mayor parte de las veces termina en conductas delictivas: estafas, robos, quiebras fraudulentas, etc. ¡lindezas de la vida de los capitalistas!

Pero  tampoco es un oportuno acelerador de la velocidad de los negocios y de su realización.  Cuanto más veloces son los negocios más rápidamente se realizan las tasas de ganancia y no es lo mismo obtener 10% de ganancia anual que 10%  semestral.  Y tampoco es la especulación minúscula de minúsculos tahúres con mentalidad de casino, que siempre fue una característica del capital ficticio. Ni, finalmente, es la simple o la sencilla unión y complemento entre el capital industrial  y el capital bancario, en una unidad que fue estudiada por Lenin que es el capital financiero.

Uno  puede decir entonces que es, en rigor de verdad, todo eso, pero potenciado a fuerza rectora y despótica mundial del capital como conjunto, como totalidad, con su habitualidad de cálculo financiero, de cálculo de rendimiento, de tiempo de realización, en los hechos más cotidianos y triviales de la vida de las personas y de las sociedades. Nada escapa a esta “nueva” actitud en las decisiones del capital. Esta es la decisión, la habitualidad, la conducta usurera y la modalidad depredadora en las relaciones económicas que es posible encontrarla casi a diario en todo tipo de actividad; económica, política, cultural, artística, etc.

El capital financiero ve todo ¡a lo financiero!  En todo ve cálculo y usufructo.. Quienes estudian ciencias comerciales o economía, saben lo que es por ejemplo, el costo de oportunidad como costo financiero: la “oportunidad” como costo financiero, una licenciatura y/o un doctorado es una inversión de capital “a futuro”; ¿cuánto pierdo en término de tasas si no compro ahora? ¿Cuántos u$s costará y en cuanto tiempo la reconstrucción de una ciudad destruida por una inundación o un terremoto?  etc.

Es por lo tanto, oportunidad financiera de obtener ventajas fáciles, seguras y rápidas, sin tener detrás de todo esto para nada, el modo real y material de la producción y reproducción social del sistema. Es su cúspide, pero sin hacerse cargo de aquello, que lo sostiene, si no más bien socavando su propia base.

La teoría económica burguesa habla del sector monetario- financiero y el sector real de la economía. Hace una división analítica pero cree que en lo real están también separados. Sin embargo es un gran error: están íntimamente relacionados, o mejor aún no están vinculados, el capital, su movimiento, su expansión y su contracción, es una unidad que contiene diferenciaciones internas. El que sea una cúspide oligárquica la que maneje, la que sea representativa y propietaria del capital ficticio, el que se autonomice y que dicte, como dicta  las decisiones al conjunto,  no significa que están separados es, en rigor, la expresión más cabal de la fase imperialista y financiera del capital.

Omnipresencia del imperialismo financiero

Entonces podríamos concluir algo: es preciso tener presente, enfatizar que esta es la realidad cotidiana, la realidad permanente del capital en nuestra representación mental y tenerla también en nuestros análisis políticos y sociales. Quiero decir esto: va siendo tiempo de dejar atrás la anacrónica concepción del capital financiero que estudió Lenin hace un siglo. No porque fuera equivocado conceptualmente y históricamente hablando sino porque ha habido un desarrollo, una evolución tal, que ha hecho subir varios peldaños más y esto ha significado o implica una fase tan novedosa que ha llevado a que toda la sociedad burguesa esté sometida y subordinada al capital imperialista financiero y es imperialista no solo desde el punto de vista que abarca los países periféricos, sino dentro de sus propias estructuras de países capitalistas más desarrollados. Lo que está pasando en los EEUU y en Europa en la actualidad entre la banca central europea y los bancos nacionales y el sistema crediticio nacional, es la expresión, o una de las expresiones más violentas de la imposición de esta oligarquía financiera que rige el mundo.

Ahora bien, esta especie de monstruosidad del capital financiero, esta omnipotencia, esta fuerza rectora, ¿ha vuelto más estable y equilibrado al capitalismo? Pregunta pertinente también. Quizás la respuesta no sea ni puede ser absoluta. En relación al capitalismo liberal, el capitalismo competitivo del siglo XVIII y XIX  no cabe duda, de que sí.

Pero en relación a la nueva fase a la que ha accedido a través de su propia evolución, no.  El capital financiero imperialista no ha eliminado la competencia; y la competencia monopolista la ha llevado a un nivel de rivalidad cada vez más agresiva y cada vez más peligrosa para la sociedad toda.Así pues ha hecho, que la concentración, como acumulación del capital y  centralización de la propiedad, se vuelvan cada vez más salvaje, cada vez más rapaz dentro mismo de la cúspide financiera. De manera que no se puede hablar de que elimina la etapa de los estallidos de las crisis, de que elimina el patrón cíclico de su existencia, el ciclo que caracteriza el desarrollo del modo de producción capitalista.

Ha modificado su forma y su impacto, no su contenido y mucho menos su importancia económica, social y política. Pero no menos cierto es que la propia burguesía pudiera administrar los mismos, ¿cómo?, a partir de la aparición de este actor fenomenal que es el Estado que ya viene de la época del siglo pasado, de la época en que Lenín analizara esto.

EL capitalismo monopolista de Estado

La confluencia del capital industrial más el capital bancario más el Estado, fue teorizado como capitalismo monopolista de Estado. El capitalismo entró en una fase que mostraba la superación de la fase de la “Maquinaria y gran industria del siglo XIX, por tanto dejando atrás su fase liberal industrial. Y aún con el retraso en su teoría económica con el surgimiento de la economía vulgar marginalista, los políticos y los hombres prácticos de las empresas con la orientación de muy pocos pensadores serios (Spiethoff, Aftalion, Keynes) enfrentaron el reto de dominar a partir del Estado y de nuevas políticas económicas.  A tenor de esto aparecieron pues, aquellas formas de administración de las inestabilidades, que repito, no las podría eliminar, no las iba quitar de la realidad, pero si estuvieron en condiciones de atenuar su impacto hasta que, finalmente vuelven a estallar con fuerza arrasadora.

Las crisis como teoría del ciclo en la economía burguesa

Cómo describe la teoría económica burguesa, las crisis: como procesos sujetos a “ciclos” de euforia y de depresión de la economía. Este “patrón cíclico” es el  que se dispuso entender y administrar. Habla, entonces, de un ciclo de los negocios, plantea que es algo así como errores en el proceso de realización de las mercancías, son inventarios que no se han vendido. Es la plantilla gerencial que se ocupa de las compras, de la producción  y de las ventas, sus responsables, las causas de los desequilibrios, entonces este ciclo de los negocios es nada más que una especie de desfasaje que implica entre la producción y la venta, que debe suturarse con un conocimiento más detallado de los mercados y con criterios de decisión “racionales” y no “instintivos” ni “rutinarios”.

Dispuso como estrategia comercial, pues, la necesidad de una mayor “profesionalidad” en la adopción de criterios que culminaran en eliminar los inventarios. Los japoneses hicieron esto con el toyotismo. Hay otra interpretación un poco más elaborada, diríamos. El ciclo en realidad y su mantenimiento es una situación de sobreinversion. ¿En qué consiste esto? En que las decisiones de inversión de los empresarios se manejan por oleadas, que tienen que ver con los ciclos de demandas (auge). Estas oleadas de inversión implican que cuando se invierte se multiplican ingresos, efecto multiplicador que hace que tanto las empresas como los consumidores dispongan de una capacidad de demanda, de gasto que durante un tiempo permiten absorber la producción. Pero no solamente se produce un impacto a nivel del multiplicador (coeficiente), sino también que acelera los pedidos y las entregas del capital fijo. Cada vez que hay  un crecimiento en la demanda hacia atrás aumentan  los pedidos de maquinarias, de insumos, en una mayor cantidad y velocidad.

Entonces esto se conoce como el acelerador de la inversión (otro coeficiente). Multiplicador del ingreso, acelerador de la inversión combinados en un solo proceso, hacen que llegue un momento en que se produzca una enorme capacidad de oferta por encima de la capacidad de demanda. De ahí lo de sobreinversión.

El capitalismo del despilfarro

Y hay otra forma de encarar esto. El sistema capitalista dentro de tantas características que tiene, es la que funciona con una enorme subutilización de la capacidad instalada y de lo que denomina otros recursos para referirse al trabajo y tierra destinada a la producción. Siempre invierte más vía acelerador de lo que el mercado está en condiciones de absorber. Así, bueno, este enfoque de su utilización obliga que las grandes corporaciones monopolistas tiendan a tener en cuenta, vía la teoría del marketing y las políticas de ventas, el estado de los mercados para tomar decisiones que se ajusten desde la inversión y evitar que se incremente cada vez más la tasa de subutilización de la capacidad instalada y de tales recursos. La teoría económica burguesa ortodoxa sostiene que en general la economía capitalista es altamente eficiente y que “en el largo plazo” se desempeña con pleno uso de los recursos: pleno uso del capital (no hay ahorro ocioso), pleno uso de la fuerza de trabajo (no hay desocupación involuntaria), pleno uso de la tierra (todo espacio fértil es explotado)

Pero esto no es así. Sin embargo los economistas burgueses y sus políticos  siguen creyendo y sosteniendo que la realidad es como ellos creen que es o como los han embrutecido que es. La tasa de desocupación baja o aumenta de acuerdo con el patrón cíclico, pero siempre hay un “fondo de desocupados” permanente. De manera que este es un “recurso” que permanentemente está mal utilizado. El incremento vía acelerador de las inversiones, hace que se produzca a un 60 o 70% de uso de la capacidad instalada, es un despilfarro también del recurso capital. Lo mismo sucede con el recurso tierra. Así pues el capital se mueve entre subutilización de sus propios recursos y sobreinversión en relación con la capacidad de demanda de la sociedad. Por lo tanto no está en condiciones, aun cuando lleve su nivel de concentración y centralización a altísimos niveles, de superar los ciclos, de superar las crisis. Mucho menos cuando éstas están dominados por el capital ficticio que se autonomiza a través de todos los activos financiero, que ha inventado, desarrolla y sigue inventando.

Mercados financieros y activos ficticios

Fíjense por ejemplo los activos financieros, los más inmediatos que se nos vienen a la mente, aquellos que se transan diariamente en la bolsa. La Bolsa es un mecanismo de captación de capitales a largo plazo para las empresas. Allí se encuentran fondos colectivos y fondos comunes. El otro elemento que tiene que ver con el aspecto financiero y el capital ficticio, es el mercado monetario constituido por un mercado interbancario un mercado de títulos negociables de corto plazo, otro mercado, el cambiario, otro mercado, el de la banca central…. otro, el del sistema bancario y crediticio que relaciona a las empresas y  los depositantes….. otro, el mercado de tasas de interés.

Todo esto constituye o son variedades de un capital ficticio activo que se multiplica y que crea cada vez más, títulos, más papeles pintados que se van apalancando entre sí y van sumando negocios especulativos tras negocios especulativos…fondos comunes de inversión, fondos de pensión, los fondos basura. Por billones y billones de dólares, billones y billones de euros. El propio valor de estas transacciones para la economía de EEUU decuplica el valor del producto bruto nacional que es el más gigantesco que hay en la economía internacional.

Esto no puede tener de ninguna manera tener estabilidad, equilibrio y asegurar proporcionalidades y desarrollo sin cuestionamientos de carácter económico, político y social….finalmente se cae… ¿Cuándo? Cuando hay algo que dentro de la rivalidad competitiva que tienen los monopolios hace que el deudor primario no pueda de ninguna manera pagar aquello que ha recibido como crédito. Entonces se derrumba el castillo de puros papeles pintados, entonces hace ruido el estallido de la crisis: todo el andamiaje cruje primero y se viene abajo luego.

Oligarquía financiera e imperialismo: flagelos para la humanidad

Así pues, yo quiero subrayar, enfatizar, aunque parezca una verdad de Perogrullo, que el capital financiero es el verdadero enemigo de los trabajadores, de la sociedad y que no es un ente puramente fantasmal, que no es una especie de invento de mentes calenturientas. Y de manera particular el sector de la oligarquía financiera que es la que se maneja con criterios absolutamente despóticos y dictatoriales, oligarquía que es la que ha desencadenado la Primera Guerra Mundial, la depresión de los años 30, la Segunda Guerra Mundial, la guerra de Corea en los años 50, la “guerra fría”, las invasiones de países, golpes de Estado entronizando dictaduras sangrientas, golpes de mercado, ahogos por medio del Banco Mundial, el FMI, la Banca privada de EE.UU. y de Europa, la que incentiva los conflictos por medio de su gigantesca rama de producción de armamentos,  y la actual crisis desencadenada en el 2008. ¡La guerra es, precisamente, una de las ramas que más ganancias le produce a ese miserable capital! ¡No le hablen de Paz, de equidad, de soberanía, de fraternidad a este capital! ¡Este capital es formidable enemigo de la humanidad! ¡Es muy peligroso, pues, porque además ya arrojó dos bombas atómicas y lo volverá a hacer en cuanto considere que está amenazado su dominio e intereses!

Fíjense en el día de hoy, por ejemplo, apareció una entrevista a Michel Hudson, un economista norteamericano. Fíjense el título, está referido a “Europa: Los intereses financieros dictan la política soberana” (Publicado en www.rebelion.org, 10/01/11. Quizás el titulo no está marcando bien lo esencial, ya que lo hace por encima de la política soberana. Lo que el sector financiero busca es que los políticos y los estados se allanen a chupar dinero de los trabajadores y de la producción industrial para pagar a los banqueros, a esta oligarquía financiera, rentística, parasitaria e inescrupulosa. Ahora que han tomado el dinero de los países en crisis y se han despedido de urgencia, se han largado como lo que son: ¡ladrones!, todavía exigen a la economía popular que les pague su “jueguito aventurero” y las supuestas “pérdidas” derivadas de sus malos préstamos…¡Vamos a creerle a estos vampiros del esfuerzo ajeno!

Los bancos extranjeros están exigiendo a Grecia que está siendo sometida a una exacción lo mismo que Irlanda… sermonea diciéndoles “¿por qué no hacéis como Letonia?, un país Báltico….y sacrificáis vuestra economía para nuestro beneficio. La realidad es que pagar a los acreedores en estas condiciones es como pagar tributo a una potencia que te ha conquistado militarmente.

Letonia y su política de ajuste impuesta por el imperialismo financiero en la Europa misma, es otro ejemplo, estos países Letonia, Irlanda, Grecia son los países periféricos de Europa, de la misma manera que nosotros somos los países periféricos a nivel mundial, muestra. Michel Hudson dice que son “Los yerros de la política neoliberal”. ¡No! ¡no es así!, no son yerros de la política neoliberal, son política imperialista, son imposiciones del imperialismo financiero que es incesante en su voracidad y su política de exacción permanente. ¡Los trabajadores que paguen nuestras transacciones y nuestra política imperialista de casino! Ese es su lema.

Le hacen una pregunta de este tenor que es interesante a Michel Hudson. “¿Cómo explica usted el papel del FMI en la crisis de la deuda europea? Es que la Unión Europea carece de la pericia técnica para afrontar asuntos de la deuda soberana, como algunos han sugerido,  o es por qué el FMI es un socio aventajado del capital financiero multinacional”. “Lo que pasa por pericia técnica, responde Hudson es en realidad desde todo punto de vista una cuestión política”. O sea que no es un yerro, como decíamos antes, del neoliberalismo. Y en ninguna caso es objetivo o neutral.  En manos de los neoliberales la pericia financiera significa pues: “calcular de que volumen de excedente fiscalmente imponible y de qué cantidad de ingreso personal disponible, de que porción de ingresos rentistas y beneficios empresariales puede apropiarse el capital financiero”.

Por eso los peritos y los expertos, continúa acá Hudson, de verdad deberían seguir el consejo de J.M.Keynes,  el economista más importante del siglo pasado.   ¿Cuál es el consejo que dio J.M.Keynes? En el período entre la primera y la segunda guerra mundial, sobre todo después de la primera guerra mundial, con Alemania vencida, los aliados le impusieron una serie de exigencias a través del Pacto de Versailles, que Alemania no podía cumplir de ninguna manera.

Los aliados la devastaron y uno de los orígenes del nazismo arranca en el pacto de Versailles. J.M.Keynes en esos años el integró el comité de los aliados para arreglar los asuntos financieros y económicos para la reconstrucción europea. Pues bien lo que J. M. Keynes dijo que en relación con las reparaciones alemanas y las deudas que ésta debía pagar, tenía que serles condonadas. ¿Que quiere decir condonada? pues darse por pagada los aliados y establecer acuerdos entre aliados y perdedores para reconstruir todos en conjunto la Europa destruida por esos grandes humanistas que componen la oligarquía financiera mundial.  Sin deudas porque sino lo que estaban haciendo era preparar una nueva guerra para dentro de 10 años, lo decía en 1919. Le erró por diez años, la guerra se dio  en 1939. El calculaba que se iba a desencadenar en 1929.  En el 29 se desencadenó la crisis famosa de los años 30 y no fueron las políticas económicas de Roosevelt, ni del New Deal. Ni ninguna de esas cosas, las que sacaron al capitalismo de la crisis de los años 30.De la crisis de esa época salió el capitalismo a través y por medio de la segunda guerra mundial.

Y para terminar.  La política del Consenso de Washington. dice M. Hudson practicada por la Unión Europea y el FMI  fue aplicada por las dictaduras militares del  tercer mundo en los años 60, 70 y 80, a punta de fusil. Pero Europa no está esa situacion en la actualidad ni se van a dar golpes militares para imponer el consenso de Washington.

“Seguir el consejo de los expertos, como hicieron expresa y dócilmente Islandia e Irlanda  y le imponen a  Grecia, termina en un ejercicio de despojo de activos y en  la sustitución del estado democrático y social, por una oligarquía financiera extractiva”.

Liberalismo financiero: ideología de la oligarquía financiera

Esta entrevista con todo lo sencilla que es, apunta precisamente a dar en el corazón de lo que es hoy el  capitalismo mundial. El carácter  voraz, depredador, despótico, dictatorial del imperialismo financiero. Insisto, en lo de  imperialismo financiero, porque esto permite señalar otra cosa. Se señala que las políticas de esta naturaleza son fruto no solo del Consenso del Washington, sino de una reminiscencia del liberalismo del siglo XIX bajo la forma de neoliberalismo. No, la ideología del imperialismo financiero es la del liberalismo financiero.

Hubo un liberalismo de carácter comercial, en los siglos XVI, XVII. Luego liberalismo de carácter industrial, siglo XVIII y XIX.  ¿Correspondiente,  a qué? A las distintas modalidades históricas de dominio de estas burguesías, la burguesía comercial, la burguesía industrial, Ahora domina la burguesía financiera, el liberalismo es en términos ideológicos el liberalismo del capital financiero. Liberalismo financiero. No neoliberalismo.

No es un intento de volver a recuperar una especie de Estado, de época de oro o de paraíso perdido de la etapa competitiva del liberalismo decimonónico. De ninguna manera. Es la expresión neoliberalismo (neo= nuevo), es un intento de querer hacernos volver o querer vendernos que es recuperar la sana economía competitiva. ¡De ninguna manera! ¡No hay neoliberalismo como ideología del capitalismo y de la oligarquía financiera! Es liberalismo financiero no otra cosa. Éste es el concepto ideológico que debe ser tenido en cuenta.

Imperialismo y socialismo

Finalmente ¿Cómo se vincula todo esto con el socialismo?  ¿Es posible salirse de este capitalismo imperialista? ¡Terminantemente sí!   Pero,  ¿y las experiencias del socialismo realmente existente que han fracasado, que se han derrumbado, no es un mentís a esto? ¡No, de ninguna manera! Puede fracasar una y mil veces cualquier otra experiencia superadora, pero esto no justificará la situación de voracidad depredatoria del sistema capitalista. ¿O acaso ya este sistema ha eliminado la explotación del trabajo, ha eliminado la pobreza, ha eliminado el hombre, ha eliminado las desigualdades, ha establecido la justicia social, ha eliminado a los parásitos rentistas? ¿Ha eliminado algo de esto? ¡No! no lo hecho, pero lo significativo ¡es que no lo puede hacer aún cuando se lo propusiera! ¿Por qué? Pues porque su existencia como sociedad se sostiene en todas aquellas “lacras” que le son esenciales como el oxigeno para respirar. De manera que no porque la experiencia de los llamados países del “socialismo real” haya concluido en un fracaso ¡porque sin dudas lo fue! El capitalismo se transformó en algo deseable y lo mejor que se pueda pedir. No porque una cosa sea mala transforma al resto en buena.

Pero,  ¿no es un monstruo muy grande y pisa fuerte?  Sí. Es un monstruo grande y pisa fuerte. Pero las sociedades las hacen los hombres, y así como se construyen, se desarrollan, los propios hombres las deshacen, por supuesto que no sentados en una mesa poniéndose de acuerdo, sino que esto exige mucha sangre, mucho dolor, mucha lágrima. Pero las sociedades se cambian, se transforman, cierto es que la mayor parte de las veces de manera dolorosa, sobre todo dolorosa para los propios pueblos, pero no es algo que esos pueblos mismos elijan: la reacción, las clases privilegiadas defienden el statu-quo, las clases populares empujan los cambios y así empujan la historia.

¿Quién creía que se iba a derrumbar la sociedad esclavista romana,  cuando estaba gobernada por Julio César o Augusto? Era totalmente una locura. Sin embargo se vino abajo, como otras sociedades. Pensar que ahora esto ya es eterno y que es absolutamente imposible, es de los derrotistas, es de  los escépticos, es de aquellos que creen que el capitalismo es natural y está blindado. ¡No, de ninguna manera! El capitalismo ha creado ya y desde hace mucho tiempo las condiciones materiales y objetivas del socialismo. Pero no como una simple continuidad. No, el capitalismo  aún en estas cuestiones financieras, capitalistas, ha desarrollado una economía altamente socializada. No se puede hablar ya más de una economía anárquica, esto tampoco es nuevo. Ya lo había dicho Engels, lo había estudiado Lenín, lo había dicho Trotski. Esto no es nuevo, pero ahora el trabajo y su potencia social han adquirido una carta de ciudadanía de tal importancia que no se puede volver atrás. El proceso de producción es altamente socializado; el proceso de circulación de capital y mercancías, estan altamente socializados. El propio proceso de consumo mismo es altamente socializado. Nos peleamos en las góndolas nos chocamos con los carritos. Y más aún, inclusive ha empezado también a ser tocado el proceso de distribución, la apropiación privada del excedente, ¡la sacrosanta ganancia! De la ganancia deben participar y decidir también los trabajadores y ya hay antecedentes de esto, por supuesto que está amañando y distorsionada por las trampas y engañifas del capital, pero hace 150 años de esto ¡ni siquiera se hablaba! Con todas las trampas que conocemos que hace el capital ¡claro que sí! pero aquí están las condiciones objetivas que se desarrollan y plantean la caducidad de un sistema, dando lugar a otro que, guste o no, ha empezado a lanzar sus cimientos.

¿Qué hacer?  Pues, profundizar las condiciones subjetivas y políticas de su superación. No partimos de la nada. Había una experiencia histórica en los países del campo socialista y todavía hay países socialistas, con todo lo complejo que esto significa. Estamos viviendo la etapa del tránsito hacia la nueva sociedad. Estallan por aquí, estallan por allí, fracasan aquí, por allí siguen, se modifican. Se da un paso adelante, otro a paso atrás. Pero tenemos que dar siempre el paso hacia adelante, no como una quijotada o como un heroísmo lírico, sino porque las condiciones objetivas, reales, históricas, económicas y políticas, están en el propio sistema. Gracias.

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